Posteado por: Debugger | junio 22, 2008

La máquina del tiempo…

Un blanco perfecto se divisa a lo lejos; luego de estudiar el territorio, el cazador se acerca poco a poco procurando no espantar a la bestia. Éste se acerca cada vez más, y aquella no imagina ni advierte su presencia. La distancia que los separa es casi nula y el cazador se encuentra listo para atacar. Procurando hacer el mínimo sonido, abre su estuche y libera su arma, apunta y espera hasta que el blanco este fijo, y cuando todo esta listo ¡Clic! ¡La bestia ha sido fotografiada!

Para muchos, una fotografía puede parecer algo simple, un objeto que cualquiera puede obtener con la simple posesión de una cámara, un buen espacio para apuntar, un blanco sencillo, y lo más importante, la capacidad de accionar el botón mágico que captura el momento deseado. Sin embargo, aunque todo parezca tan sencillo, para quien realmente descubre el valor de un retrato, la realidad no vuelve a ser la misma.

Probablemente, en su lucha por desarrollar y llevar a la perfección tan valiosa ciencia y forma de arte, el creador de la fotografía, Louis Daguerre, nunca advirtió que tras el descubrimiento de la manera mas apropiada para captar la realidad a través de una maquina y mediante una técnica que permitiera reflejar la nitidez del momento, también descifraba paralelamente el secreto que habría de revelar los planos de una máquina del tiempo. La cámara fotográfica, instrumento que a simple vista no parece tener mayor valor agregado, es capaz de llevarnos junto a sus retratos, a realidades que se encuentran frente a nuestros ojos y que aun así no somos capaces de ver.

Una sonrisa, un cotidiano amanecer, un gato merodeando por los alrededores, son momentos que vivimos cada día, pero que al ser retratados nos muestran mas de lo que nuestros sentidos pueden percibir. Así, el retrato de una sonrisa puede trasladarnos al momento exacto en el que la persona amada nos revela su amor. El amanecer, puede de igual manera llevarnos a recordar y revivir la mañana en la que decidimos resurgir y comenzar un nuevo rumbo con renovadas energías. O en el caso del gato… podemos solicitar un viaje con todo pagado hacia nuestra infancia, y recordar nuestras travesuras e intrépidas hazañas.

Sea cual sea el momento retratado, éste siempre tendrá algo que decir; sea bueno o malo, lo importante es que habrá superado contra todo pronóstico la prueba del paso del tiempo. Todo aquello que apreciamos, y que vivimos con tanta energía no tiene necesariamente que quedar en el pasado, todo aquello que marcó relevancia en nuestras vidas y desató diversas consecuencias no tiene porque ser un recuerdo más perdido en alguna parte de nuestra mente. Estas y muchas cosas mas, pueden volver a ocurrir cuantas veces queramos, y lo mejor es que están tan solo al alcance de un clic, un clic de la máquina del tiempo.

EOF

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Responses

  1. La foto que tomaste hace un minuto es algo irrepetible, no importa lo trivial q sea pues nada volvera a ser como lo era en ese instante.


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